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UNA TRINCHERA PARA QUE NO PASEN AHORA

El apoyo militante del peronismo tuvo poco entusiasmo para las PASO, pero ahora se están rompiendo las resistencias. Se puede ganar, pero la línea de trinchera que hay que formar no es para resistir después sino para que no pasen ahora.

Lo que parecía una fantasía que sólo existía en la cabeza de Milei y algunos seguidores, que mezclaban en campaña sin territorio mensajes por redes, que iban desde canciones de algunos grupos rockeros conocidos por progres hasta el que “se vayan todos del 2001”, ya no es tan fantasía. La derecha más radical logró concentrar la atención del electorado de todas las edades y niveles sociales. No solo convoca a jóvenes rebeldes enojados con la realidad que les toca vivir, también algunos idealistas que no logran distinguir entre el mensaje turbio y mitómano y la realidad posible. De lo que estamos seguros es que el electorado se vuelca hacia una propuesta de derecha porque les ofrece un cambio. Además de la indolencia de aquellos que les prestaron listas, candidatos, fiscales y terminaron dándole votos.

De hecho, muchos de sus votantes no quieren abolir el Estado, comprar o vender órganos o niños, dinamitar el Banco Central ni acabar con la educación o la salud pública. Pero en época de una crisis global de la política tradicional, sumado a la poca credibilidad de las políticas nacionales llevadas a cabo por los gobernantes que nos tocaron, en casi todas las provincias y en la Nación, haciendo salvedad de aquellos que están haciendo bien las cosas, Milei terminó funcionando como el nombre de una rebelión. El paradigma actual del “significante sin significado que, inscrito en momentos de cambio político y de construcción de identidad popular, juegan un importante papel en la configuración de una nueva hegemonía política”, definiría Laclau si pudiera analizarlo como fenómeno de época. 

El anarcocapitalista, crítico de la casta, tiene para sí los elementos más horrorosos que la política puede identificar. Vende candidaturas, tiene un oscuro presupuesto de financiamiento, se rodea de personajes nefastos, negacionistas y farsantes. Dice que va a tener a Macri de embajador plenipotenciario sin cartera. Es decir, tiene las peores mañas de lo que él llama la casta.

Milei aprovechó como nadie la masificación del discurso breve de las redes sociales, concitó la atención de los medios tradicionales y originó una manera diferente en las formas de intervenir y participar en el espacio público. Rompió con la endogamia de aquellos grupos que comparten historia, identidad e ideología llegando a contradecir creencias arraigadas. Aniquila el sistema de la “democratización de la palabra” imponiendo un discurso autoritario que se aparta de lo “políticamente correcto”, corre los márgenes del pensamiento y desde esa marginalidad política construye una posibilidad casi inimaginable en el contexto democrático.

El otro tercio, la Pato Bullrich, por Patricia no por otra cosa, también para muchos dio la sorpresa. Su principal característica es la “versatilidad política”, caminando por ese ámbito sin la menor vergüenza y obteniendo resultados importantes (cargos, diputaciones, ministerios). No sabemos si esa realidad habla mal de ella o también es un signo de pregunta para nuestra sociedad.  Fue de la Juventud Peronista en los setenta, algunos dicen que ambuló por el contorno de Montoneros. Menemista de las mejores en los 90, Nueva Dirigencia (1996-1997), del FREPASO (1996-2001) integrando la Alianza con De la Rúa, de la Coalición Cívica (2007-2011) Cambiemos (2015-2019), Juntos por el Cambio (desde 2019).  Partido Justicialista (1972-1996) Unión por la Libertad (1997-2018) Propuesta Republicana (desde 2018). Algunos la mentan de trabajadora de algún “servicio”, nada que podamos comprobar con papeles, más allá de las actitudes. Sin dudas la más derecha de las propuestas de los cambiemistas. 

Desde antiguo se repite en los perímetros de la política que: “Roma traditoribus non praemiat”, traduzco del latín: “Roma no paga traidores”. Tal vez porque venimos de tan lejos con este asunto de las traiciones y aquello de “el que avisa no traiciona” que, lamentablemente, buena parte de la sociedad ha perdido la perspectiva de la palabra traición. ”Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador”, diría Discépolo que escribió la letra de Cambalache en la década infame. 

Hasta aquí una muy breve descripción del Peluca y la Pato Cambalache.  La pregunta ahora es desde el otro tercio, con la salvedad que, dentro de la descripción en tercios, dos de ellos se pelean para ver quién es más de derecha, unos arrancan reivindicando la dictadura con homenaje a sus “ejecutores”, otros desde la función hicieron desaparecer y los justificaron (caso Maldonado). Lo que ya vimos con las PASO es que mostrar sus falencias, la falta de discurso y las mentiras no alcanza.

El gobierno que no logró nunca arrancar, al que le reconocemos un manejo muy bueno en la pandemia, tanto en la política sanitaria como en los subsidios que impidieron a miles de pequeñas y medianas empresas cerrar, que pagó el trabajo aunque el mismo no se realizara, que lidia con el FMI, la guerra y la sequía. Gobierno que puede mostrar un alto índice de empleo y crecimiento, pero que no puede mostrar mejoras en la distribución de la riqueza, no puede explicar a pesar del poco desempleo que a ese empleado la plata no le alcanza y que existen varios millones de empleos informales. 

Massa, seguramente es lo mejor que le pudo pasar al Presidente Fernández, lo que no sabemos es si no llegó tarde, si la hiperactividad le alcanza al ministro candidato de Unión por la Patria, que ya comenzó sus recorridas por todo el país y que hace ingentes esfuerzos para sumar de manera más activa a los gobernadores peronistas que en algunos casos parecen reacios a cumplir con algunas de las medidas anunciadas por Massa, por ejemplo, la suma fija que es uno de los ejes del discurso paliativo del candidato oficial. Hay excepciones como el infalible Zamora (Santiago del Estero), Insfrán (Formosa), Quintela (La Rioja), Jalil (Catamarca). De cualquier manera, creemos que en los próximos días se sumarán todos los gobernadores “amigos”, ya se están convenciendo que es imposible sobrevivir si se produce el sismo político de un triunfo por derecha sea Bullrich o Milei. A todos los problemas que enfrenta Massa se suma la ausencia notoria de la vicepresidenta Cristina Kirchner, la evidente distancia entre Massa y el presidente Alberto Fernández y que el candidato a vice lleva una agenda paralela de actividades y viajes.

A toda esa malaria política hay que ponerle optimismo, nada fácil en tiempos disruptivos, en que la euforia pareciera ser la receta de Milei que ya se cree ganador. Para las PASO el apoyo militante del peronismo tuvo poco entusiasmo, aparecía como resignado y con pocas ganas, esa realidad pareciera estar rompiendo las resistencias para mostrarse más activa y cercana al candidato.

Milei festeja antes de tiempo, algunos de la “casta” económica -el mercado que le llaman o “círculo rojo”- parecieran ya mirarlo con desconfianza, algunos apostarían a Bullrich, ya le pusieron a Melconian. 

Ahora bien, es tiempo que los peronistas, las izquierdas que andan por ahí sueltas, los más de 6 millones que no fueron a votar pero que no se volcaron a la derecha, nos miremos al espejo y seamos responsables del proyecto que no pudimos o supimos construir. Se puede ganar, para ello la línea de trinchera que hay que formar no es para resistir después sino para que no pasen ahora, hay tiempo.

ESPACIO CULTURAL

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Las notas publicadas son colaboraciones ad-honorem. Propiedad intelectual en trámite. Los artículos firmados son responsabilidad del autor y no representan la línea editorial de la publicación. Se pueden reproducir citando la fuente. 

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