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50 AÑOS DE LA MUERTE DE JUAN DOMINGO PERON

“Las fuerzas del orden –pero del orden nuevo, del orden revolucionario, del orden del cambio en profundidad- han de imponerse sobre las fuerzas del desorden entre las que se incluyen, por cierto, la del viejo orden de la explotación de las naciones por el imperialismo, y la explotación de los hombres por quienes son sus hermanos y debieran comportarse como tales” (del mensaje del Gral. Perón a la Asamblea Legislativa el 1º de mayo de 1974)

El 1º de julio de 1974 se produjo el tránsito a la inmortalidad del Gral. Juan Domingo Perón, líder y fundador del Movimiento Nacional Justicialista, tres veces presidente constitucional de los argentinos, y a no dudar, el meridiano político por donde transitó gran parte de la vida política de los argentinos del siglo XX. Pero, hay que decirlo sin reserva alguna que, su obra y su pensamiento político ha rebalsado las fronteras del siglo XX y se proyecta hacia el presente siglo, por constituir su ideología y su doctrina la única opción revolucionaria frente al liberalismo oligárquico y su socio secular: el imperialismo hegemónico del norte.

Tenemos que recordar para la presente y para las futuras generaciones que, con el Gral. Perón, se produjo la irrupción social y política de la clase trabajadora argentina. Que, fue él quien hizo posible su participación en el 50% del ingreso nacional y en el ejercicio del poder político, y por fin, el reconocimiento de sus derechos con el rango constitucional que le dio el Art. 38 de la Constitución Justicialista, derogado en 1956 por un bando militar de la tristemente célebre “revolución fusiladora”. Fue el Gral. Perón, quien por primera vez reconoció la legalidad de los sindicatos, y a los trabajadores el fuero laboral, el aguinaldo, las vacaciones pagas, los convenios colectivos, las Obras Sociales, la universalización de las jubilaciones, y que, hacia el año 1975 le dio a los trabajadores con la ley 20.744 un verdadero código del trabajo fundado en el principio de la justicia social. Código del trabajo sistemáticamente vaciado con la mentada flexibilización laboral a partir del año 1976 con la dictadura cívico militar y en particular en los 90 con el giro hacia la derecha neoliberal del ex presidente Carlos Menem.

En lo económico, sustituyó el concepto liberal de libre mercado por la planificación económica desde el Estado y el desarrollo industrial sustitutivo de importaciones con una fuerte política nacionalizante-proteccionista, lo que fue posible gracias a la no injerencia del FMI, del cual prescindió durante toda su gestión de gobierno y al cual calificó de: “engendro putativo del imperialismo”. Hacia el año 1968, ubicando al Peronismo en las antípodas del liberalismo oligárquico sostuvo: “estos defensores de la economía libre están navegando en el proceloso mar de la inconciencia: la economía libre y el libre comercio, son solo afirmaciones para el consumo de los tontos y de los ignorantes. La economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste”.

Lejos de la mentira de los 100 años de prosperidad económica del liberalismo a los cuales refiere el anarco-capitalista Javier Milei, fue el Peronismo el que sentó las bases del desarrollo de la industria siderúrgica (Fabricaciones Militares) y de la energía nuclear (CNEA). Fue durante su gestión que se fabricaron en nuestra Patria aviones, camiones, tractores, motocicletas (IME), se fabricaron locomotoras (FADEL), se construyó el astillero más grande de América Latina (Río Santiago hoy AFNE), se construyó la flota fluvial y marítima del Estado (una de las más importantes del mundo) y por fin, el Estado asumió el control del comercio exterior a través del IAPI -hoy controlado por grandes empresas multinacionales-, y cuyos ingresos eran orientados en beneficio del pueblo. Pero a no olvidar, una de sus mayores obras fue, la reforma constitucional de 1949, sin la cual no hubiera sido posible todas las reformas que materializaron la independencia económica, sin la cual, la soberanía política se hubiera convertido –tal como hoy ocurre- en una entelequia para el consumo de los tontos y de los ignorantes.

El Gral. Perón le dio importancia fundamental a la ideología como faro rector de la conducta política del Peronismo, y ello está claramente expresado en la primera de las 20 verdades del Justicialismo, la que dice: “un gobierno sin doctrina es como un cuerpo sin alma”. Hacia el año 1968 profundizando el tema sostenía: “yo no concibo una revolución sin una ideología que le de sustento filosófico. La ideología origen de las grandes transformaciones humanas es fundamental por lo menos cuando se pretende saber lo que se quiere”, y hacia el año 1973: “los conductores del movimiento deben saber que es necesario volver a los cánones de nuestra conducción sin sectarismos, pero  también sin desviaciones. El sectarismo sería perjudicial cuantitativamente; la desviación (ideológica) lo sería cualitativamente. Evitemos los dos males”. En cuanto a la trascendencia política de la expresión justicia social, sostenía el Gral. Perón: “nuestro movimiento es indudablemente de base socialista”, y se preguntaba ¿por qué?, respondiendo: “porque pivotea sobre el concepto de justicia social que es la base de nuestra promoción revolucionaria”.

Su muerte trascendió las fronteras y tuvo repercusión en toda Latinoamérica y en el mundo. De todas ellas trascendieron los mensajes de líderes de Latinoamérica y del Tercer Mundo y en particular la del líder de la revolución cubana Fidel Castro: “La noticia me hizo mucho daño…. Surgió en mi memoria la ruptura del bloqueo a Cuba que concretó el gobierno popular del Gral. Perón… Siempre será recordado aquí como un patriota latinoamericano y como un amigo de Cuba y de su pueblo”.

Con la muerte del Gral. Perón se produjo un vacío político llorado por millones de compatriotas a sabiendas, que con ese vacío, se abría el futuro siniestro del golpe genocida del 24 de marzo de 1976 y con él, una de las etapas más trágicas de la vida política de nuestra Patria. Es que solo él por su enorme prestigio y ascendiente sobre las clases populares podía evitar lo que trágicamente ocurriría a partir de esa fecha.

Como Peronistas, rechazamos las consabidas y anacrónicas recetas monetaristas del gobierno del anarco capitalista Javier Milei y su socio Caputo, según las cuales el flagelo de la inflación se resuelve a través de la reducción del gasto público, ello a costa de una brutal recesión económica que está llevando al país a la catástrofe social, producido por la desindustrialización (el cierre de cientos de PYMES), el desfinanciamiento de las economías regionales, la paralización de cientos de obras públicas, el despido de miles de trabajadores del sector público, el desfinanciamiento de la salud y de la educación pública, de la ciencia y la tecnología y el remate del patrimonio nacional con el DNU 70/23 y con la Ley Omnibus recientemente aprobada por el Congreso.

Para honrar la memoria del Gral. Perón al cumplirse el 50 aniversario de su fatídico deceso, tenemos que abandonar el fatalismo de la resignación del silencio y militar activamente a sabiendas que, más temprano que nunca volveremos para llevar adelante la inconclusa revolución Justicialista, sin olvidar su póstumo mensaje del 12 de junio de 1974: “Yo vine al país para unir y no para fomentar la desunión entre los argentinos. Yo vine al país para lanzar un proceso de liberación nacional y no para consolidar la dependencia”. Su obsesión de vida fue la liberación de la Patria de toda dependencia neocolonial.

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