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ABUELAS

Para abordar la significancia de una búsqueda individual de nietes (de muchas) que se fue construyendo en un sentido profundo colectivo, comunitario y social, es necesario enfocar desde un recorte. Elegí precisamente la significancia simbólica social.

Y se me ocurre el concepto de salud social o comunitaria, para poder dimensionar el valor del trabajo de Abuelas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los determinantes sociales de la salud como “las circunstancias en que las personas nacen crecen, trabajan, viven y envejecen, incluido el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana”.

La salud comunitaria es un derecho natural y social, inherente al hombre (que el Estado y la sociedad deben garantizar), trascendiendo el concepto de cuidado del funcionamiento biológico individual, para introducirnos en la relación de los individuos entre sí y con el Estado, en su condición de integrantes/residentes de un lugar geográfico determinado (comunidad) capaces de actuar con autonomía, tomar decisiones, acceder a servicios de salud de buena calidad y ejercer el derecho a participar.

La restitución de la historia individual o familiar y la posibilidad de construcción de la identidad a través de la develación de los orígenes de más de 130 personas, involucra a muchas más, directamente e indirectamente a toda una sociedad.

La verdad que emerge de este trabajo de restitución y reconstrucción tiene una ascendencia fundamental y trascendente, casi invaluable o medible proporcionalmente, a la salud social de todo un país y arriesgaría también a la de toda América del Sur, por su historial de golpes, gobiernos de facto y desapariciones de personas.

El proceso de elaboración social que demanda la historia trágica del país y la región, tiene una oxigenación y reparación parcial a través del trabajo de Abuelas.

La verdad es siempre saludable, aún cuando se trate de cuestiones altamente dolorosas. Es siempre recomendable el abordaje y no el olvido que se propone como superador, pero no lo es porque el dolor que sufrimos siempre está latente y se manifiesta de formas diversas y es a eso a lo que llamamos un proceso de alienación, que tiene efectos nocivos a la salud tanto personal como social.

Este proceso de elaboración tiene etapas, que no son estancas sino dinámicas tiene avances y retrocesos, es espiralado. La primera etapa es la apropiación, un proceso de asimilar y reconocer los hechos, sus orígenes, sus raíces y sus efectos. Estos procesos no son lineales, las generaciones van tomando distancia temporal y es necesario retomar, hablarlo, plantear y debatir.

Muchas veces, por esto mismo de las generaciones, se propone pasar de página, dejar atrás y es necesario repensar los alcances, cómo nos involucra como sociedad, ya que, aún no habiendo sido partícipes directos, nos afectó, nos involucró. Nada más alejado aseverar que no nos alcanza.

Este proceso de Verdad, Memoria y Justicia es único en el mundo. Solo en la Argentina se produce este fenómeno. España por lo contrario hizo un pacto social muy amplio en donde aún hoy se sigue promulgando dejar atrás el franquismo y sus efectos, por sobre la resistencia de un sector de la sociedad que pugna por la condena, la investigación, la restitución de restos de familiares enterrados en fosas comunes. Por el contrario, en nuestro país siguen los juicios de lesa humanidad, a pesar de los contratiempos que el poder económico instala para entorpecer algunas causas.

Estos juicios y condenas, aunque les pese a un pequeño sector negacionista, son las muestras claras de del pacto social amplio que desencadenó Memoria Verdad y Justicia. El último claro ejemplo de ello fue el rechazo social manifiesto en las calles de todo el país al beneficio que pretendieron brindar a condenados con un decreto de 2×1 favoreciéndolos con las excarcelaciones de algunos de los condenados.

Aún así, seguimos en tránsito, estamos en la primera etapa, seguimos reconociendo, contando, relatando, transmitiendo, las graves violaciones de DDHH, secuestros, desapariciones, torturas, asesinatos, ejecuciones, apropiación de bebés, proscripciones, robos de empresas, tierras, beneficiando a sectores económicos que se enriquecieron aún más con el apoyo a los apropiadores ilegales del estado. Las consecuencias de esta metodología de terror se extienden hasta hoy en día. “Algo habrán hecho”, “no te metas” y miles de representaciones sociales que están más que vigentes. Pero poco a poco las nuevas generaciones más reaccionarias e irreverentes, van desarmando este modelo impuesto y surgen las masivas manifestaciones sociales por distintas temáticas que toman la calle y tuercen muchas veces direcciones de políticas que no tienen un sentido de beneficio de los sectores populares y de trabajadores.

Argentina se propone en la región como la sociedad más revolucionaria, contestataria, en cuestiones sociales. Madres y Abuelas son las puntas de lanza de estas reivindicaciones. Los pañuelos blancos tuvieron sus herederos/as, es más hay pañuelos de otros colores que toman la mística de la movilización pacífica y de exposición de realidad y problemáticas.

Abuelas fue más allá. Creó el banco genético modelo en el mundo, en el que se puede comprobar la filiación de una persona tomando índices de abuelitud.

Pero sigamos pensando y concientizando sobre la importancia de las restituciones. A veces me da la impresión que en la cotidianidad, se pasa por alto o se naturaliza el triunfo de las mismas, de la sanación social que significa, mas allá de la emoción.

El olvido no es una opción saludable porque carcome en el inconsciente. Lo que sana es el proyecto, convertir el dolor en acción creadora, primero en pos de justicia y luego acompañando y bregando para que no pase lo mismo.

La Abuelas de Plaza de Mayo son un fenómeno único en el mundo del sentido más grande de amor universal. Y con ello fundan un modelo, una representación social que convoca al amor y a buscar la verdad. –

ESPACIO CULTURAL

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Las notas publicadas son colaboraciones ad-honorem. Propiedad intelectual en trámite. Los artículos firmados son responsabilidad del autor y no representan la línea editorial de la publicación. Se pueden reproducir citando la fuente. 

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